Tu día a día limita tu fuerza: El circuito de Renshaw

¿Somos todo lo rápido que nos permite nuestro cuerpo? ¿Podemos ser más explosivos? ¿Qué nos impide ser más fuertes?

Aunque parezca increíble, entre muchos otros factores limitantes se encuentra nuestro propio cuerpo.

El circuito de Renshaw

¿Cómo podemos limitarnos a nosotros mismos de manera inconsciente?

Existen unas células (neuronas) que están “conectadas” con las neuronas responsables de la contracción muscular y el movimiento (motoneuronas). Estas neuronas, llamadas neuronas de Renshaw, “inhiben” la actividad de la motoneurona limitando su frecuencia de estimulación[1], lo que directamente influye en la fuerza de la contracción. Es decir, básicamente estas células de Renshaw interfieren en el trabajo de las motoneuronas.

Por lo tanto, tenemos que las células de Renshaw disminuyen la fuerza de contracción del músculo. Esto puede ser beneficioso: nos permite controlar movimientos para no dañarnos, realizar movimientos precisos, etc. Sin embargo, en muchos deportes queremos ser más rápidos, más fuertes, más explosivos, y la función de las células de Renshaw puede dificultar estos objetivos.

En las acciones explosivas, rápidas, este sistema de células de Renshaw es inhibido por el Sistema Nervioso Central, para lograr una mayor fuerza de contracción muscular (aunque esto no quiere decir que el sistema de Renshaw deje de funcionar totalmente).

Pero, ¿el sistema de Renshaw es siempre el mismo? ¿Inhibe siempre “con la misma fuerza”? ¿Es siempre “igual de eficaz”?

No. Tenemos el caso de los niños. En edades tempranas, este sistema no está muy “desarrollado”. Por ejemplo, cuando un niño pequeño intenta pasar una pelota con la mano a otra persona que está a poca distancia, normalmente en los primeros intentos lo hará con mucha más fuerza de la necesaria. Esto es en parte por la “poca acción” de las células de Renshaw.

¿Qué quiere decir esto? El sistema de Renshaw se va “desarrollando” con el tiempo, ante la necesidad de hacer acciones más precisas. Durante el día a día, necesitamos realizar en todo momento este tipo de acciones: Escribir, beber de un vaso, teclear en el ordenador… Si el sistema de Renshaw estuviese poco “desarrollado”, nos daríamos con el vaso en la cara o nos haríamos daño al apretar fuertemente una tecla. Por lo tanto, ante la realización y práctica de acciones precisas, nuestro sistema de Renshaw se “desarrollará”, y ante acciones violentas, explosivas, sucederá lo contrario [3].

Por esta razón (entre otras), muchos deportistas de élite pasan largos periodos de su vida minimizando sus acciones diarias, limitando su vida al entrenamiento y al reposo, intentando evitar otras acciones que puedan “desarrollar” este sistema y que, por lo tanto, no les “limite” a la hora de sus acciones deportivas.

Por lo tanto, “tú decides, ¿precisión o fuerza?”

Referencias: